Las vitaminas son esenciales para la vida. Contribuyen a la buena salud regulando el metabolismo y facilitando los procesos bioquímicos que liberan energía a partir de los alimentos digeridos. Se consideran micronutrientes porque el organismo los necesita en cantidades relativamente pequeñas en comparación con nutrentes como los carbohidratos, las proteínas, las grasas y el agua.
Las enzimas son químicos esenciales y base de las funciones del organismo humano. Estos químicos esenciales actúan como catalizadores (activadores) en las reacciones químicas que continuamente tienen lugar dentro del organismo. Como coenzimas, las vitaminas colaboran con las enzimas para que todas las actividades internas del organismo se desarrollen adecuadamente. Algunas de las principales vitaminas son solubles en agua, mientras que otras son solubles en grasa. Las vitaminas solubles en agua deben suministrársele diariamente al organismo, pues no pueden ser almacenadas y son excrementadas en el lapso de 1 a 4 días. Entre las vitaminas solubles en grasa están:
- Vitamina C
- Vitaminas del complejo B
Las vitaminas solubles en grasa se almacenan durante periodos más largos en el tejido graso y en el hígado, y entre estas se encuentran:
- Vitamina A
- Vitamina D
- Vitamina E
- Vitamina K
El organismo necesita ambas clases de vitaminas para poder funcionar correctamente.

Equilibrio y sinergia
Un equilibrio adecuado entre las vitaminas y los minerales es importante para el buen funcionamiento de todas las vitaminas. Investigaciones científicas han comprobado que el exceso de un mineral o de una vitamina individual puede producir los mismos síntomas que su deficiencia. Por ejemplo, dosis altas de vitaminas B individuales conducen al agotamiento de otras vitaminas.
La sinergia es un fenómeno mediante el cual dos o más vitaminas se combinan para producir un efecto más intenso. Por ejemplo, a fin de que los Bioflavonoides cumplan adecuadamente su tarea (prevenir las contusiones y el sangrado de las encías), tiene que tomarse junto con vitamina C.
Determinadas sustancias bloquean la absorción y los efectos de las vitaminas. Los antibióticos, por ejemplo, reducen de manera significativa la absorción de la vitamina C. Por esta razón, las personas que están tomando antibióticos tienen que consumir más Vitamina C de lo normal.
Lo ideal sería que todos obtuviéramos en los alimentos frescos y saludables todos los nutrientes que necesitamos para gozar de una magnifica salud; sin embargo, lograr esto es prácticamente imposible. En este mundo polucionado y lleno de estrés, nuestros requerimientos nutricionales han aumentado en cambio, el número de calorías que requerimos se ha reducido porque nuestro nivel de actividad física ha disminuido. Esto significa que, de alguna manera, debemos obtener más nutrientes de una cantidad menor de alimentos. Al mismo tiempo, como la cocción y el procesamiento destruyen la mayor parte de los nutrientes de los alimentos, incluso obtener en nuestra dieta actual las vitaminas es bastante difícil. Esto quiere decir que para obtener la cantidad óptima de muchos nutrientes debemos tomarlos en forma de suplemento.
Balch, J. F., & Balch, P. A. (2000). Recetas nutritivas que curan (2.a ed.). Penguin.

