Sin excepción, todas las células vivas de este planeta dependen de los minerales para funcionar correctamente y tener una estructura adecuada. Los minerales son necesarios para la correcta composición de los fluidos corporales, para la producción de la sangre, para la formación de los huesos, para la conservación de una sana función nerviosa y para la regulación del tono muscular, incluyendo los músculos del sistema cardiovascular. Al igual que las vitaminas, los minerales funcionan como coenzimas que le permiten al organismo desempeñar sus funciones, entre las cuales están producir energía, crecer y curarse. Como en todas las actividades enzimáticas intervienen los minerales, estos son esenciales para la adecuada utilización de las vitaminas y otros nutrientes.
Al igual que todo lo que existe en la naturaleza, el organismo humano debe mantener un correcto equilibrio químico. Ese equilibrio depende del nivel de los distintos minerales del organismo y, en especial, de la proporción entre alguno de ellos. El nivel de cada mineral del organismo influye en todos los demás, de manera que si uno esta desequilibrado, todos los demás afectan. Cuando la situación no se corrige, se desata una serie de desequilibrios que terminan en problemas de salud.
Los minerales son elementos que se encuentran en estado natural en la tierra. Las formaciones rocosas se componen de sales minerales. La erosión convierte gradualmente la roca y la piedra en fragmentos minúsculos, un proceso que puede demorar literalmente millones de años. El polvo y la arena resultantes se acumulan y forman la base del suelo. El suelo es un hervidero de microbios que utilizan esos minúsculos cristales de sales minerales, los cuales pasan luego de la tierra a las plantas. Los animales herbívoros se alimentan de las plantas. Nosotros obtenemos esos minerales consumiendo plantas o animales herbívoros.

Desde el punto de vista de nutrición, los elementos minerales corresponden a dos grupos: los macrominerales (los cuales se encuentran en el organismo en cantidades apreciables) y los microminerales (los cuales solo aparecen en el organismo en cantidades muy pequeñas, o trazas)
Entre los macrominerales se encuentran:
Estos minerales se necesitan en mayor cantidad que los microminerales.
Aunque solo se necesitan en cantidades ínfimas, los microminerales son importantes para gozar de una buena salud. Entre estos minerales están:
Debido a que los minerales se almacenan básicamente en los tejidos de los huesos y de los músculos, se puede desarrollar toxicidad si se consumen en cantidades excesivamente altas. No obstante, esta situación no es frecuente, porque sería necesario ingerir cantidades masivas de minerales durante periodos muy prolongados para que se acumularan hasta alcanzar niveles tóxicos.
Balch, J. F., & Balch, P. A. (2000). Recetas nutritivas que curan (2.a ed.). Penguin.

